martes, 14 de mayo de 2013

Coldhearted


Éra un hombre muy frío. Todos lo conocían como "el maestro de hielo". 
A pesar de que había estado casado, nunca se le había visto mostrar amor, ternura... ni siquiera felicidad. Pero cuando una noche quedó solo en casa, sin nada más que los exámenes de sus alumnos para corregir, aprendería que nada es más fuerte que el calor del despecho. Nunca es tarde para cambiar... ¿o si? 

Vivía con su hermano en una antigua casa. Después de "ese" incidente, lo que menos quería era estar en el lugar donde había pasado los años mas extraños de su vida, por eso se había mudado.
Estaba sentado en su viejo sillón de gamuza y cuero rojo, tan precioso como antiguo. El sillón daba cara a una salita, con una chimenea con fuego consumiendo la madera poco a poco. El hombre miraba las respuestas de los papeles que tenía en mano y movía la cabeza, en negativa a los pocos aciertos de sus jóvenes pupilos. De pronto, la vibración de su celular lo hizo inquietarse debido a la calma de la noche.
El maestro revisó la pantalla de su celular táctil, abrió el mensaje de texto y leyó: 

-"Frío y sin corazón. ¿El fuego a tu alrededor puede calentar tu alma?".

Confundido, volvió a guardar el celular dentro de su pantalón. 

El celular volvió a vibrar, fué retirado del bolsillo y revisado en el acto. Un nuevo mensaje citaba: 

-"¿Es que nunca me quisiste?".

El maestro, atemorizado pero a la vez furioso, giró la cabeza en dirección a la ventana que daba al exterior, en un intento involuntario y fallido, de encontrar al miserable intentando asustarlo. Al instante, un viento proveniente de ningún lugar, lo arrojó hacia el centro de la salita. Mareado, se levantó torpemente. Las hojas de los exámenes volaban en la habitación.

Como si tuvieran vida, se dirigían a su rostro con violencia, haciéndolo trastabillar hacia atrás, hasta que perdió el total equilibrio y, girando su cuerpo para caer con las manos, lo único que logro tocar fueron los pedazos ardientes de madera.
Con un grito agudo de dolor, el maestro se incorporó y se alejó lo más que pudo de la chimenea, pero el viento extraño volvió a empujarlo hacia dentro. El maestro intentó levantarse, pero el empuje había sido tan violento que casi toda la mitad superior de su cuerpo se encontraba dentro del fuego, consumiendo su ropa. 

No había escape. 

El celular, en el suelo, producto de la desesperación del maestro, volvió a vibrar. 

El mensaje en la pantalla decía:

-"El calor de mi amor era incondicional, pero tú jamás lo quisiste.  -Jennifer". 

Jennifer, ex esposa del maestro, había fallecido dos años antes.

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